Mariana Palma Tenango

Confianza y camino propio en la vida académica

En la vida de un profesor o profesora investigadora, es común enfrentarse a momentos de duda, especialmente cuando el trabajo realizado con compromiso no siempre es visible o reconocido de inmediato. Son experiencias que pocas veces se comparten abiertamente, pero que muchas personas atraviesan en silencio.

La construcción de la confianza profesional no es un proceso lineal. Implica sostenerse en medio de exigencias, comparaciones, evaluaciones externas y decisiones que, en ocasiones, no parecen justas. Sin embargo, también es en esos momentos donde podemos reencontrarnos con lo que realmente nos motiva la pasión por aprender, por compartir conocimiento y por contribuir con integridad.

Elegir actuar con ética, reconocer el trabajo colectivo y mantenerse fiel a los propios principios no siempre se traduce en reconocimiento inmediato. Pero sí construye un camino sólido, coherente y con sentido. Actuar con integridad no es un gesto para los demás es un compromiso profundo con una misma, con la forma en que decidimos estar en el mundo y ejercer nuestra labor.

Este texto es una invitación a reflexionar sobre cómo habitamos la vida académica. A reconocer que la duda no nos debilita, sino que nos humaniza. Y que es posible fortalecer nuestra seguridad recordando lo que sabemos hacer, cómo lo hacemos, y por qué elegimos este camino.

Si estas palabras te resuenan, quizá te acompañen como recordatorio ¡no estás sola o solo en este proceso!. También de esto se trata construir comunidad.

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